Sospechoso de haber participado en un crimen en Colombia, trabajador de una empresa de excavaciones en Madrid. La Policía Nacional detuvo el pasado martes en Madrid a un ciudadano del país sudamericano al que las autoridades de Bogotá buscaban por el secuestro, torturas y asesinato, en 2025, de un joven en ese país, ha informado este jueves el Ministerio del Interior. El arrestado había huido poco después del homicidio a Madrid con su pareja y la hija de ambos y, tras regularizar su situación, había conseguido un empleo. La Audiencia Nacional decidirá si es finalmente extraditado a Colombia, donde se enfrenta a una pena de 60 años de cárcel por su presunta participación en aquel crimen.
La policía detiene en Madrid a un prófugo acusado de participar en el país sudamericano en la tortura y asesinato de un joven del que confundieron como miembro de una banda rival
La policía detiene en Madrid a un prófugo acusado de participar en el país sudamericano en la tortura y asesinato de un joven del que sospechó que era de una banda rival


Sospechoso de haber participado en un crimen en Colombia, trabajador de una empresa de excavaciones en Madrid. La Policía Nacional detuvo el pasado martes en Madrid a un ciudadano del país sudamericano al que las autoridades de Bogotá buscaban por el secuestro, torturas y asesinato, en 2025, de un joven en ese país, ha informado este jueves el Ministerio del Interior. El arrestado había huido poco después del homicidio a Madrid con su pareja y la hija de ambos y, tras regularizar su situación, había conseguido un empleo. La Audiencia Nacional decidirá si es finalmente extraditado a Colombia, donde se enfrenta a una pena de 60 años de cárcel por su presunta participación en aquel crimen.
Los hechos por los que el ahora arrestado era buscado por la policía colombiana se remontan al 11 de junio de 2025. Aquel día, Brahian Bernardo Bedoya Montoya, alias El Rapero, de 23 años, desapareció en la ciudad de Pereira, a 200 kilómetros al oeste de la capital colombiana, después de comentar a su novia que tenía un trabajo por el que iba a ganar una cantidad importante de dinero. Nunca más se supo de él. La investigación posterior reveló que cuando llegó a su destino en el barrio de La Churria los miembros de la misma banda a la que supuestamente pertenecía, conocidos como Los Rebeldes, sospecharon que pertenecía a un grupo rival, La Cordillera, con la que rivalizaban por el tráfico de drogas en la región, y que pretendía infiltrarse. Por ello, fue secuestrado. La guerra entre ambos grupos provocó el año pasado 124 muertes, según datos públicos de la Fiscalía del país sudamericano.
Las pesquisas han revelado que fue llevado a una vivienda por un grupo de personas donde, tras torturarle, le estranguló con una cuerda. El cadáver fue trasladado posteriormente a una zona de la ciudad conocida como Dosquebradas y enterrado. El cuerpo, en avanzado estado de descomposición, no fue localizado hasta tres meses después gracias al testimonio de un testigo que reveló el lugar donde se encontraban. Las posteriores pesquisas permitieron identificar a, al menos, tres personas como presuntos implicados en el crimen. Dos de ellos, Jhon Edier A. V., alias Johana, y Nicolás G. C., Colas, fueron arrestados el pasado 8 de julio en la ciudad de Pereira. Quedaba por arrestar a un presunto tercer integrante del grupo, para el que las autoridades de Bogotá emitieron a través de Interpol una notificación roja (solicitud dirigida a las fuerzas de seguridad de todo el mundo para localizar y detener a una persona para una posible extradición). En la comunicación, las autoridades colombianas señalaban que la última noticia que tenían de él era que, poco después del crimen, había tomado un vuelo con rumbo a España.
La solicitud activó a los agentes de la la Sección de Localización de Fugitivos de la Policía Nacional, que constataron que, efectivamente, el fugitivo había entrado con su nombre en España en julio de 2025 acompañado de su pareja. Las pesquisas permitieron constatar que permanecía en España y, más en concreto, en Usera, en el sur de Madrid, un distrito de la capital con importante población migrante. Las pesquisas revelaron que en el año que llevaba en España había regularizado su situación y trabajaba para una empresa de excavaciones. Una vez localizada su lugar de residencia, los agentes montaron un dispositivo en los alrededores y, cuando detectaron su presencia en la tarde del pasado martes, procedieron a deternerlo. No opuso resistencia.
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