El presidente de Irán, Masud Pezeshkián, ha acusado al Gobierno de EE UU de emitir “señales poco constructivas y contradictorias” con respecto a las negociaciones. “Los iraníes no se someten a la fuerza”, ha escrito en la red social X. Irán está planteándose volver a participar en las conversaciones de paz con Estados Unidos, según ha afirmado un funcionario iraní este lunes. Esa misma fuente ha señalado que Pakistán, como mediador, está esforzándose para poner fin al bloqueo estadounidense y garantizar la participación de Irán en las negociaciones. De la otra parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha declarado al New York Post que la delegación estadounidense (incluido el vicepresidente J.D. Vance) aterrizará en Islamabad esta noche, mientras que varios medios estadounidenses han publicado que viajará a Pakistán este martes, cuando está prevista la segunda ronda de conversaciones, en el aire tras la intercepción de un barco iraní en el estrecho de Ormuz por parte de EE UU. Por otro lado, el ejército israelí ha advertido a los residentes del sur de Líbano que no se muevan al sur de una línea específica ni se acerquen a las zonas cercanas al río Litani.
Las conversaciones entre Washington y Teherán, en el aire tras la intercepción de un barco iraní en Ormuz | El ejército israelí pide a los residentes del sur de Líbano que eviten las zonas restringidas
Irán ejecuta a dos personas acusadas de colaborar con Israel
El poder judicial iraní ha anunciado la ejecución de dos ciudadanos, Mohammad Masum Shahí y Hamed Validí, acusados de “espiar para el Mosad”. Según informó la agencia Mizan, vinculada a la judicatura, ambos fueron ahorcados en la madrugada de este lunes tras la celebración del juicio y la confirmación de la sentencia por el Tribunal Supremo.
De acuerdo con la versión oficial, los dos hombres, formaban parte de “una red de espionaje vinculada al Mosad”. Las autoridades les imputaron cargos como “enemistad contra Dios”, “colaboración con grupos hostiles”, “conspiración contra la seguridad nacional”, “pertenencia a una organización terrorista” y “propaganda contra el sistema”.
El poder judicial sostiene que los acusados establecieron contacto con agentes de inteligencia israelí a través de internet y mediante viajes al Kurdistán iraquí. Según esta versión, tras recibir entrenamiento, regresaron a Irán con el objetivo de llevar a cabo “operaciones de sabotaje”. Las autoridades aseguran que fueron detenidos antes de ejecutar cualquier acción, cuando supuestamente disponían de varios proyectiles explosivos listos para su uso. No obstante, no se han hecho públicas pruebas independientes que respalden estas acusaciones.
Por su parte, la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), considerada “terrorista” por las autoridades iraníes, ha afirmado que ambos eran miembros de este grupo y que fueron detenidos en mayo del año pasado. Según esta organización, la acusación de espionaje para Israel se añadió meses después, en octubre, en el contexto de la denominada guerra de 12 días. También sostiene que los detenidos fueron sometidos a interrogatorios bajo tortura durante su reclusión.
Diversas organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el aumento de las ejecuciones en Irán en los últimos meses, especialmente tras el recrudecimiento de las tensiones militares. Denuncian que estos procesos no cumplen con las garantías de un juicio justo y consideran que la pena de muerte se está utilizando como herramienta de represión política.
En esta línea, la relatora especial del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para Irán, Mai Sato, ha señalado anteriormente que la República Islámica recurre a la pena capital como mecanismo para contener la disidencia, especialmente en contextos de crisis. Según fuentes de derechos humanos, desde el inicio de los recientes enfrentamientos, al menos varias personas más han sido ejecutadas con cargos similares.
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