Unos 150 migrantes mueren en el mar cuando se dirigían desde Gambia hacia Canarias

Unos 150 migrantes africanos que viajaban rumbo a Canarias a bordo de un cayuco que zarpó de Gambia a finales del pasado mes de junio han desaparecido en el mar, según ha confirmado la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que sitúa la cifra de fallecidos en 143. La embarcación fue recuperada por las autoridades mauritanas el pasado 18 de julio en aguas de este país cuando se encontraba a la deriva cerca de Nuadibú con 38 personas a bordo, dos de las cuales fallecieron tras ser rescatadas. Familiares y supervivientes aseguran que el cayuco zarpó de la localidad gambiana de Bafuloto el 28 de junio con alrededor de 200 personas a bordo.

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 El cayuco fue recuperado a la deriva tras 20 días de navegación en aguas de Mauritania con 38 supervivientes, entre ellos dos menores que han perdido a toda su familia  

Unos 150 migrantes africanos que viajaban rumbo a Canarias a bordo de un cayuco que zarpó de Gambia a finales del pasado mes de junio han desaparecido en el mar, según ha confirmado la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que sitúa la cifra de fallecidos en 143. La embarcación fue recuperada por las autoridades mauritanas el pasado 18 de julio en aguas de este país cuando se encontraba a la deriva cerca de Nuadibú con 38 personas a bordo, dos de las cuales fallecieron tras ser rescatadas. Familiares y supervivientes aseguran que el cayuco zarpó de la localidad gambiana de Bafuloto el 28 de junio con alrededor de 200 personas a bordo.

La primera alerta sobre este cayuco se lanzó el 11 de julio a través de las redes sociales. La embarcación fue localizada por las autoridades mauritanas en situación crítica, sin motor a bordo, con solo una garrafa de gasolina y sin GPS, según fuentes próximas al rescate. Entre las 38 personas supervivientes en el momento de su localización había 34 varones adultos, dos mujeres y dos menores. Veintiocho eran de Senegal, ocho de Gambia, uno de Guinea-Conakry y uno de Costa de Marfil. Sin embargo, un senegalés y un gambiano que viajaba junto a cuatro miembros de su familia, identificado como Souleymane Jallow, fallecieron poco después.

Los primeros indicios apuntan a que el cayuco zarpó de un afluente cercano al río Gambia en los alrededores de la localidad de Bafuloto la noche del 28 de junio y que, alrededor de una semana más tarde, sufrió algún tipo de percance o avería mecánica que provocó que los migrantes permanecieran durante más de dos semanas a la deriva. Tal y como ha ocurrido en accidentes similares a este, el agua y la comida podrían haberse acabado, lo que explica la alta cifra de personas desaparecidas, ya que suelen ser lanzados por la borda a medida que fallecen. Según Acnur, los dos menores rescatados perdieron a todos los miembros de su familia y se recuperan en el hospital de Nuadibú, así como el resto de supervivientes.

“Una nueva tragedia que implica a un cayuco que zarpó de Bafuloto se ha llevado un montón de vidas. Cuando un crimen violento acontece en Gambia se convierte inmediatamente en el centro de los debates en los medios de comunicación. Esta atención es importante. Pero cuando cientos de gambianos mueren o desaparecen en el mar a menudo hay solo silencio. Esta es una crisis nacional que merece ser abordada con urgencia”, asegura Ebrima Drameh, activista gambiano, en una carta abierta dirigida este domingo a las autoridades. “La pérdida de cientos de vidas gambianas en apenas siete meses debería preocuparnos a cada uno de nosotros. Detrás de cada número hay un hijo, una hija, un hermano, una hermana, un amigo y una familia cuyas vidas se han alterado para siempre”.

Según asegura Acnur en un comunicado, “estos hechos recuerdan con crudeza que, pese a los esfuerzos sostenidos de las autoridades costeras y las organizaciones humanitarias por salvar vidas, la ruta atlántica entre África occidental y Canarias sigue siendo una de las más mortíferas del mundo. Las largas distancias, las condiciones imprevisibles del océano, las embarcaciones precarias y sobrecargadas y la dificultad para acceder a rescates a tiempo siguen haciendo de esta una de las rutas más letales”. Hasta el pasado 15 de julio habían llegado unas 4.400 personas a Canarias por vía marítima irregular, lo que representa un descenso del 61% frente a 2025, explica la agencia.

Este descenso de las llegadas a Canarias se explica sobre todo por la intensificación de los controles en Mauritania y Senegal, desde donde apenas salen embarcaciones desde hace un año y medio, pero en cuyas aguas son interceptadas muchas de las que zarpan más al sur. Y es que esta vigilancia en los países más próximos ha desplazado hacia Gambia y, en menor medida, Guinea-Conakry, los principales puntos de salida, lo que provoca que la navegación hasta Canarias sea mucho más complicada dadas las largas distancias. Dentro de Gambia, localidades como Jinak, Tandji, Gundjur o la propia capital, Banjul, son puntos de salida habituales, a los que se han sumado en los últimos meses lugares situados al interior del río Gambia en un intento de los organizadores de estos viajes de burlar la frágil vigilancia costera. La sociedad civil gambiana alerta sobre la desaparición de más de 5.000 jóvenes de este país en los últimos siete años.

El cayuco procedente de Bafuloto es uno de los tres interceptados por los guardacostas mauritanos la semana pasada. El primero de ellos fue rescatado también a la deriva con 169 personas a bordo y había zarpado de Gambia días atrás. Los supervivientes fueron 147 hombres, 14 mujeres y ocho menores (seis niños y dos niñas) de Senegal (102), Gambia (65) y Nigeria (2). Una tercera embarcación que salió de Gambia fue recuperada por la Gendarmería mauritana también cerca de Nuadibú el 18 de julio con 179 migrantes a bordo, de los cuales la mayoría eran senegaleses (168) y el resto de Gambia (4), Ghana (5) y Malí (2).

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