Miles de personas han participado este sábado en una manifestación en Madrid convocada como un “ultimátum al Gobierno” por la plataforma Sociedad Civil Española y apoyada por PP y Vox. En la cabecera de la protesta, que ha iniciado el recorrido en la plaza de Cibeles y ha concluido en el llamado Arco de la Victoria, compartían pancarta Marcos de Quinto, exdiputado de Ciudadanos, y Alejo Vidal-Quadras, ex presidente de los populares en Cataluña y uno de los fundadores del partido de Santiago Abascal, quien se dio un baño de selfis en la marcha mientras le gritaban “¡presidente, presidente!”. El PP no envió a su líder, sino a su secretario general, Miguel Tellado, y esa ausencia no pasó inadvertida entre el público, que a cada poco coreaba: “Feijóo, ¿dónde estás que no te veo?“.


El partido de Abascal capitaliza la protesta convocada por Sociedad Civil Española, a la que acudió el ‘número dos’ de los populares, pero no Feijóo
Miles de personas han participado este sábado en una manifestación en Madrid convocada como un “ultimátum al Gobierno” por la plataforma Sociedad Civil Española y apoyada por PP y Vox. En la cabecera de la protesta, que ha iniciado el recorrido en la plaza de Cibeles y ha concluido en el llamado Arco de la Victoria, compartían pancarta Marcos de Quinto, exdiputado de Ciudadanos, y Alejo Vidal-Quadras, ex presidente de los populares en Cataluña y uno de los fundadores del partido de Santiago Abascal, quien se dio un baño de selfis en la marcha mientras le gritaban “¡presidente, presidente!”. El PP no envió a su líder, sino a su secretario general, Miguel Tellado, y esa ausencia no pasó inadvertida entre el público, que a cada poco coreaba: “Feijóo, ¿dónde estás que no te veo?“.
“EL PP”, explicó Tellado al inicio de la marcha, “se suma y apoya esta manifestación para exigir al Gobierno elecciones inmediatas. España está desprotegida. Ceuta ha sido víctima de una invasión y el Gobierno de España no está actuando. Tenemos a unos señores utilizando el palacio de La Moncloa como refugio para defenderse de las causas judiciales”. El número dos del PP aseguró que “un clan de narcotraficantes tiene más honorabilidad que el Gobierno de España” y exigió la disolución de las Cámaras para convocar elecciones. Preguntado por si el PP respalda, como demanda Vox, que Pedro Sánchez sea “juzgado por traición” en aplicación del artículo 102 de la Constitución, Tellado declaró que “un sentir generalizado” opina que el Ejecutivo, “pese a que sabía lo que iba a pasar [en Ceuta] no actuó”, pero no quiso aclarar si apoya esa iniciativa de Abascal. “En estos momentos hay unas diligencias abiertas en la Audiencia Nacional y nosotros confiamos en la justicia”. “Hay que echar al Gobierno igual que hay que echar a los invasores”, concluyó.
Abascal, por su parte, acusó al Ejecutivo de “secuestrar” a los menores de Ceuta en lugar de enviarlos inmediatamente de vuelta con sus padres, pese a que la ley vigente impide hacerlo sin unas garantías que los protejan, y cargó contra el PP por rechazar tanto su propuesta de “un gobierno conjunto” en la ciudad autónoma, como la de que Sánchez sea juzgado “por traición”. Vox rompió en 2024 los Gobiernos de coalición autonómicos con el PP precisamente por el reparto entre autonomías de menores extranjeros no acompañados, que el PP acató, de acuerdo a la ley. Sin embargo, posteriormente, cuando los populares necesitaron sus votos para seguir ocupando la presidencia de esos ejecutivos regionales firmaron con el partido de extrema derecha acuerdos donde se especifica: “No más menas”, que es como se refieren despectivamente a los niños inmigrantes.
El PP no quería quedarse fuera de la foto y que fuera Vox el que capitalice el descontento en la calle, pero fue la formación que preside Abascal la que se llevó la imagen, ya que muchas de las pancartas que enarbolaban los manifestantes incluían el logo del partido de extrema derecha, que las repartía al inicio del recorrido.
La Delegación del Gobierno cifró en 20.000 el número de asistentes, lo que supone la mitad que en la anterior protesta convocada por Sociedad Civil Española, el pasado mayo, cuando elevaron ese cálculo a 40.000. De hecho, durante el recorrido, algunos de los manifestantes, que habían participado en la anterior, se quejaban de que la de este sábado estuviera teniendo menos público. “Es que no ha habido publicidad y la gente no se ha enterado”, lamentaba Carmen, de 66 años. Otros echaban la culpa de la falta de afluencia a “los medios del régimen”. Preguntado al respecto, Vidal-Quadras aseguró que había que “esperar a ver las fotografías aéreas”, pero aseguró que “centenares de miles de personas” se habían manifestado contra un Gobierno “que está en manos de los enemigos de la nación”. Marcos de Quinto insistió en que en la protesta habían participado “centeneares de miles de personas”. Preguntado por si creía que entre ellos había gente en paro o que recibía el ingreso mínimo vital, colectivos a los que recientemente, en un tuit, pidió que se retirara el derecho de voto, contestó: “Muy probablemente, porque aquí ha venido gente de todo tipo”.
Al término de la protesta, no se ha procedido a la habitual lectura de manifiesto y más de un centenar de personas ha pretendido continuar la marcha hasta el palacio de La Moncloa “para echar al okupa”, en alusión al presidente del Gobierno. Cuando una barrera de policías se lo ha impedido, los manifestantes se han enfrentado verbalmente a los agentes, a los que llamaban “vendidos” y animaban a “unirse al pueblo y detener a Sánchez”. En este grupo abundaban las camisetas de Revuelta, la organización juvenil vinculada a Vox. Finalmente, la policía ha disuelto a los últimos concentrados y ha reabierto la vía al tráfico.
Aunque con menos participación que la del pasado mayo, la manifestación evidencia el descontento de una parte de la población con el Gobierno de Sánchez y el intento de las fuerzas de la oposición por intentar capitalizarlo en un ambiente de precampaña electoral. Muchas pancartas aludían a la crisis en Ceuta provocada por la entrada a finales del pasado julio de 80.000 inmigrantes, pero entre los cánticos y los lemas predominaban los insultos al presidente y a los miembros de su ejecutivo, y en especial, al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El himno oficioso de la protesta fue “Pedro Sánchez, hijo de puta”, que algunos padres, acompañados por sus hijos, cambiaban por “Sánchez hijo de fruta”, en alusión a la excusa que dio Isabel Díaz Ayuso cuando las cámaras la captaron en el Congreso insultando al jefe del Ejecutivo. Junto a mensajes xenófobos, que vinculaban inmigración a delincuencia y advertían de un supuesto plan de reemplazo de “la España blanca y cristiana” por otra “musulmana” —una de las ideas de las que Vox y la extrema derecha europea hace bandera—, se coreaban otros que tachaban a Ejecutivo de “mafia” y a Sánchez de “traidor”.
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