Emiratos Árabes avisó a Israel de un posible ataque de Hamás una semana antes del 7 de octubre, según ‘Haaretz’

Una semana antes de los ataques en Israel del 7 de octubre de 2023, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, recibió una advertencia explícita del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, de que Hamás preparaba una gran operación, según una investigación publicada por el diario israelí Haaretz. Bin Zayed conversó directamente con Netanyahu por teléfono durante 45 minutos y le manifestó su preocupación por una operación que, según la información que manejaba, planificaba Yahia Sinwar, el entonces líder del movimiento islamista en Gaza, muerto un año más tarde en combate con tropas israelíes.

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 La oposición carga contra el Gobierno tras la información, que asegura que el primer ministro reaccionó “con relativa calma” y no compartió la información con los responsables militares y de los servicios secretos  

Una semana antes de los ataques en Israel del 7 de octubre de 2023, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, recibió una advertencia explícita del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, de que Hamás preparaba una gran operación, según una investigación publicada por el diario israelí Haaretz. Bin Zayed conversó directamente con Netanyahu por teléfono durante 45 minutos y le manifestó su preocupación por una operación que, según la información que manejaba, planificaba Yahia Sinwar, el entonces líder del movimiento islamista en Gaza, muerto un año más tarde en combate con tropas israelíes.

La llamada, cuya existencia no se había revelado hasta ahora, ha generado una nueva tormenta política en el país en plena precampaña de las elecciones del 27 de octubre, con el debate centrado ya en las últimas semanas en el papel de Netanyahu aquella jornada y sus políticas hacia Gaza en los años previos.

En una medida poco habitual, los cuatro líderes de los principales partidos de oposición (Gadi Eizenkot, Naftali Bennett, Avigdor Lieberman y Yair Golán) han emitido un comunicado conjunto para pedir una “investigación inmediata y en profundidad” sobre los “errores” de Netanyahu. “La opinión pública israelí tiene derecho a saber: ¿Qué sabía Netanyahu, cuándo lo supo, por qué no informó a las fuerzas de seguridad y por qué no actuó para proteger a los civiles israelíes?”, señalan.

El dirigente israelí —que viene obstaculizando la creación de una comisión independiente que investigue lo sucedido— acusó la semana pasada a los altos mandos militares y de seguridad de decidir “deliberadamente” no despertarlo aquella madrugada, cuando comenzó el ataque. Este martes, su oficina ha calificado la información de Haaretz de “mentira total” porque Netanyahu “no habló ni recibió advertencia alguna del presidente emiratí en aquel periodo”.

La investigación se basa en tres fuentes extranjeras de alto rango familiarizadas con su contenido, según sus autores, los periodistas Shlomi Eldar y Ruth Yuval, que la han efectuado para su libro en hebreo Rehenes: 843 días de abandono.

Según la investigación, Bin Zayed concretó a Netanyahu que Sinwar estaba preparando un ataque para causar un gran derramamiento de sangre, desestabilizar Oriente Próximo y socavar los Acuerdos de Abraham, por los que los propios Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Marruecos habían reconocido tres años antes al Estado de Israel, a cambio de diversas contrapartidas, y Arabia Saudí estaba cerca de sumarse.

También estuvo presente durante la llamada un asesor cercano de Bin Zayed, un palestino que había emigrado años atrás de Gaza a Abu Dabi y mantenía fuertes lazos con la Franja. Según el asesor, el emir recalcó a Netanyahu la necesidad de prepararse para la amenaza: “Le dijo a Israel que debía estar preparado. Al mismo tiempo, recomendó buscar una solución de carácter económico para la Franja y apaciguar la situación en Cisjordania para evitar una escalada”.

Bin Zayed instó a Netanyahu a tomarse la situación “en serio”, pero “para su sorpresa, sin embargo, el primer ministro israelí reaccionó con relativa calma”, manifestó que “Hamás tenía la intención de operar en Cisjordania” y le aseguró que Israel estaba “preparado para cualquier escenario”.

Netanyahu no transmitió esa advertencia a los principales responsables de seguridad israelíes, detalla el artículo. Ni el jefe del Shin Bet, ni el director del Mossad (ambos servicios secretos), ni el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel la conocían.

Una semana más tarde, miles de milicianos y civiles cruzaron desde Gaza y atacaron en Israel las comunidades y bases militares fronterizas, además de una macrofiesta al aire libre. En total, provocaron unos 1.200 muertos (fue la jornada más letal en la historia de Israel) y tomaron más de 250 rehenes, de los que cerca de 170 acabaron regresando con vida, en canjes durante las sucesivas treguas, rescates militares y entregas unilaterales.

Desde entonces, las fuerzas israelíes han matado a al menos 73.000 gazatíes, más de 20.000 de ellos menores. Más de 1.300 de ellos han muerto en ataques israelíes durante el alto el fuego acordado en octubre, según cifras del Ministerio de Sanidad en Gaza. Se calculan, además, en miles los cadáveres bajo los escombros de la devastada Gaza.

El contexto del momento es que el Gobierno israelí llevaba meses manteniendo contactos indirectos con Hamás para alcanzar un acuerdo que se encontraba en una fase avanzada, según la información recabada por Eldar y Yuval. El pacto contemplaba aliviar progresivamente el bloqueo de Gaza, aumentando la entrada de alimentos y materias primas e impulsando proyectos económicos, entre ellos la explotación del yacimiento de gas natural Gaza Marine. El objetivo era lograr la devolución de cuatro israelíes (dos civiles con vida y dos cadáveres de soldados) que permanecían retenidos en la Franja.

A finales de agosto de 2023, según las fuentes citadas en la investigación, solo quedaba el visto bueno del comité ministerial encargado de los rehenes y desaparecidos. Sin embargo, el primer ministro israelí aplazó repetidamente la convocatoria. Fuentes citadas por Haaretz apuntan como posibles motivos al temor a que las negociaciones se filtraran a la prensa o a la reacción de sus socios de extrema derecha.

Ante la falta de avances en las conversaciones, Sinwar comenzó a manifestar su frustración, según la investigación. Sus interlocutores trataron de convencerle de que los retrasos se debían a la crisis política en Israel por las multitudinarias protestas contra la reforma judicial. A principios de septiembre, interrumpió repentinamente los contactos y, poco después, advirtió al intermediario encargado de transmitir sus mensajes de que preparaba una enorme sorpresa, que describió con la palabra “terremoto”.

“Transmíteles que estoy preparando la madre de todas las sorpresas. Una operación aterradora. Algo extraordinario (…) Comunícales a los israelíes lo que estoy diciendo palabra por palabra”, exigió Sinwar, también de acuerdo al asesor de Emiratos, citado por Haaretz.

El intermediario a cargo de las comunicaciones entre Sinwar y el Gobierno de Netanyahu informó a Bin Zayed de las advertencias del líder de Hamás, lo que llevó al dirigente emiratí a contactar directamente con Netanyahu y con el entonces director de la CIA, William J. Burns.

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