Antonio Gómez Caamaño, consejero gallego de Sanidad: «Hay que hacer autocrítica: no se ha cuidado lo suficiente a los profesionales sanitarios»

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Tras dos años al frente de la Consejería de Sanidad de Galicia, Antonio Gómez Caamaño se mantiene fiel a sí mismo. Sosegado pero vehemente, no rehúye el conflicto y no tiene reparos en decir lo que piensa. En el Encuentro con la Sanidad de Galicia, organizado por Diario Médico con el apoyo de la Consejería de Sanidad autonómica y la colaboración de Bayer, Biogen, Gilead y Siemens Healthineers, ha admitido abiertamente que los profesionales de la salud han perdido la confianza en la Administración, ha sido claro en sus críticas a la ministra Mónica García y al funcionamiento del Consejo Interterritorial, y ha dado cuenta de los avances logrados en uno de los objetivos que se marcó cuando llegó a la Consejería: orientar la asistencia sanitaria a los resultados.

Breves y contundentes. Así han sido las respuestas que ha dado a las preguntas que ha formulado el director editorial del Área de Salud de Unidad Editorial, Daniel Aparicio, quien en su primera cuestión ha buscado su valoración sobre algunas de las prioridades estratégicas que proclamó hace justamente un año, en el anterior encuentro con Diario Médico: «¿Ha conseguido que la sanidad gallega vaya más rápido y cómo ha avanzado en una de sus consignas desde que llegó a ser consejero: medir y enfocar la asistencia en los resultados?».

Sobre la rapidez, ha confesado que, «con un ejercicio de paciencia», se ha adaptado a los tiempos administrativos para a continuación señalar que es «mejor persona». Sin embargo, se ha mostrado convencido de que se ha producido un cambio cultural en cuanto a que los resultados sean el faro de las decisiones relativas a la asistencia: «Desde el punto de vista de la cultura, está totalmente internada dentro de la organización. Todo el mundo que viene a hablar con nosotros habla en términos de resultados». El proyecto E-Diabetes, los acuerdos de riesgo compartido ligados a valor para la compra de vacunas, o los registros gallegos de tumores y centenarios, son algunos ejemplos que ha mencionado.

El hartazgo de los profesionales sanitarios se ha hecho más evidente desde la pandemia, pero atención primaria ha capitalizado en Galicia protestas y conflictos. Gómez Caamaño asegura que en estos momentos la gestión de su equipo tiene el foco puesto sobre el primer nivel asistencial : «Hay que intentar recuperar emocionalmente a todos los profesionales».

La reforma integral que prepara su equipo está buscando soluciones. Además de afrontar el déficit de profesionales, ha destacado otros dos problemas a resolver, que son de gestión y liderazgo: «Estas dos cosas hay que cambiarlas en toda la organización, en la Consejería, en las gerencias de las áreas sanitarias, en las jefaturas de servicio de los centros de salud y en el funcionamiento de los centros de salud».

Gómez Caamaño ha querido alinearse con sus colegas galenos. Ha asegurado que su desafección va más allá de lo vivido durante la pandemia: «La pandemia ha sido una gota más, el vaso se ha ido llenando poco a poco, son un cúmulo de situaciones, la sobrecarga asistencial, la sensación de discriminación y el trabajo fútil, como la burocracia. Los médicos creen que su valor es otro, que se han formado para otra cosa, no para hacer papeles». Admite que el sistema se ha sostenido con el sobreesfuerzo de sus sanitarios y que la Administración ha cometido errores: «Hay que hacer autocrítica. No se ha cuidado lo suficiente a sus profesionales, se ha centrado en otras cuestiones como que el sistema funcione, pero cuando el sistema funciona a base de la voluntad, es difícil que lo haga bien».

«Detectar el desarraigo emocional de los profesionales con el sistema» ha sido lo peor de los últimos meses para la cabeza más visible de la Sanidad gallega. Asegura que se ha traducido en conflictos, aunque en este punto de su intervención ha eludido las crisis que se han venido produciendo en Galicia y ha apuntado a la huelga médica por el Estatuto Marco, «que se ha prolongado excesivamente». Ha restado importancia a los porcentajes sobre participación o a las discusiones al respecto: «A mí ese porcentaje no me importa porque sé que hay gente que no va a la huelga por sus circunstancias y porque sé que están muy enfadados. Aunque el porcentaje sea del 15%, sé que el 90% están muy enfadados».

El consejero gallego dice que no es jurista y que lo de menos es el envoltorio, pero apoya una norma o marco específico para los médicos que incluya una mesa de negociación vinculante: «Una mesa con una representación de los facultativos que discuta las condiciones laborales de los facultativos, todo ello ajustado a la normativa europea».

No ha ahorrado reproches a la ministra de Sanidad, Mónica García, a la que responsabiliza del conflicto y en la que no cree para cerrarlo: «Creo que la ministra se ha encontrado cómoda en este tipo de situación, que ha aprovechado para hacer política, pero ella es la responsable de haber generado este conflicto y debería hacer un máximo esfuerzo por solucionarlo».

El consejero gallego estima que se puede llegar a acuerdo, pero piensa que las organizaciones de pacientes no son el mejor mediador: «Un mediador basado en la figura de los pacientes, que son los principales perjudicados por la huelga, no me parece el más adecuado. Los mediadores tienen que ser personas muy preparadas que conozcan el entorno jurídico, administrativo y laboral, y no sé si las asociaciones de pacientes tienen esa capacidad».

El proceso MIR 2026 ha sido duramente censurado, calificado como de los más caóticos y accidentados. El responsable de la Sanidad gallega no ha sido menos severo: «Penoso, ha sido un cúmulo de despropósitos que nunca habían pasado«. Echando mano del sentido del humor, ha desvelado que lo ha vivido como consejero pero también como padre de una aspirante, su hija mayor: «Tenía la presión en casa». Pero dando un paso más, se ha mostrado extrañado de que no haya generado más ruido, señalando a una organización fácilmente identificable: «He echado de menos que el órgano más representativo de los médicos no haya hecho más ruido».

Tampoco tiene una buena opinión sobre el funcionamiento del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud: «Es francamente mejorable. Tenía que ser un foro para debatir las cosas realmente importantes». El déficit de profesionales, la huelga por el Estatuto Marco y la financiación del sistema son los asuntos que debería abordar en profundidad: «No se están hablando o no se deja tiempo suficiente». En cambio, se discuten cuestiones que, a su juicio, no deberían llegar a este órgano de coordinación, «que son puramente técnicas».

La entrevista ha terminado con un debate que es crucial para la sostenibilidad de nuestra sanidad. Gómez Caamaño se ha mostrado abiertamente a favor de aumentar la financiación: «Hace falta un nuevo modelo de financiación y hace falta financiar más y esto es una opción de política de verdad». Argumenta que es preciso incrementarla hasta el nivel que tienen otros países que sufren menos problemas que España: «Esto es intención política. El dinero es el que hay, tú repartes y lo colocas donde lo quieres colocar. Habrá que decidir qué Sanidad queremos y eso no solo lo tiene que decidir la Administración sino también la población».

Preguntado sobre si es partidario de presupuestos finalistas para sanidad, con una leve sonrisa, ha respondido: «Sí, por qué no»

 Ciencia y salud // elmundo

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