El robot Curiosity detecta componentes orgánicos que no habían sido hallados hasta ahora en Marte: «Se han preservado durante 3.500 millones de años»

Un experimento del vehículo de la NASA identifica una veintena de moléculas orgánicas, entre las que hay sustancias consideradas básicas para que surgiera la vida en la Tierra. El robot no puede distinguir entre las que provienen de una posible vida pasada o aquellos generados por procesos geológicos o transportados por meteoritos, pero demuestra que pueden conservarse durante mucho tiempo Leer Un experimento del vehículo de la NASA identifica una veintena de moléculas orgánicas, entre las que hay sustancias consideradas básicas para que surgiera la vida en la Tierra. El robot no puede distinguir entre las que provienen de una posible vida pasada o aquellos generados por procesos geológicos o transportados por meteoritos, pero demuestra que pueden conservarse durante mucho tiempo Leer  

La Luna ha eclipsado a Marte durante los últimos meses con la misión tripulada Artemis 2, que por primera vez llevó a astronautas a la Luna en más de medio siglo. Los vehículos robóticos (rovers) de la NASA, sin embargo, siguen explorando sin pausa el planeta rojo. Mientras Curiosity llegó en 2012 para buscar evidencias de que el Marte antiguo tenía condiciones que podían haber sustentado vida microbiana hace miles de millones de años, Perseverance aterrizó en 2021 para buscar señales de cualquier forma de vida antigua que pudiera haberse desarrollado. Este martes, llega un nuevo descubrimiento realizado por Curiosity.

Tal y como recoge la revista Nature Communications, el robot ha identificado a través de un experimento pionero en rocas arcillosas una mezcla diversa de moléculas orgánicas, entre las que figuran sustancias químicas que son consideradas componentes básicos que dieron origen a la vida en la Tierra. En otras palabras, esas moléculas complejas fueron los ladrillos para que surgiera la vida en nuestro planeta.

Entre la veintena de compuestos químicos identificados, el robot detectó una molécula que contiene nitrógeno con una estructura similar a los precursores del ADN, una sustancia que hasta ahora no había sido observada en Marte. El rover también identificó el benzotiofeno, una molécula con azufre, que a menudo llega a los planetas a través de meteoritos.

Amy Williams, la investigadora de la Universidad de Florida que ha liderado este experimento, cree que están observando «materia orgánica que se ha preservado en Marte durante 3.500 millones de años».

«Para ser claros, no hemos encontrado evidencia de vida con este estudio, pero estamos afinando aún más las moléculas fundamentales que estaban presentes en Marte», aclara a este diario Williams. Las muestras analizadas estaban en la región de Glen Torridon del cráter Gale. Se trata de una zona rica en minerales de arcilla que indican que alguna vez contuvo agua. Esas arcillas pueden retener y preservar mejor los compuestos orgánicos que otros minerales, lo que las convierte en un objetivo ideal para descubrir estas sustancias.

El experimento químico se hizo con el conjunto de instrumentos denominado Sample Analysis at Mars (SAM) o Análisis de Muestras en Marte que lleva Curiosity. Utilizando una sustancia química llamada TMAH, descompuso moléculas orgánicas más grandes para que pudieran ser analizadas por los instrumentos a bordo de SAM. El análisis reveló que la superficie marciana puede conservar los tipos de moléculas que podrían servir como señales de vida antigua. Sin embargo, no puede distinguir entre compuestos orgánicos provenientes de una posible vida pasada en Marte y aquellos formados por procesos geológicos o transportados por meteoritos.

«El experimento produjo moléculas orgánicas cuyo origen no podemos determinar. El experimento fue diseñado para descomponer materia orgánica compleja más grande (lo que llamamos carbono macromolecular) en estas moléculas orgánicas más pequeñas», detalla Williams. «La confirmación de que descompusimos una macromolécula más grande que ha sido preservada a lo largo de mucho tiempo nos da la confianza de que moléculas más grandes que podrían derivar de procesos biológicos también podrían preservarse, si esas moléculas alguna vez se generaron. Es más bien una prueba de concepto de que moléculas más grandes podrían preservarse con el tiempo a pesar del duro entorno de radiación».

Para identificar de manera definitiva señales de vida pasada de cualquier muestra, dice la científica, sería necesario traer las muestras de rocas a la Tierra. No obstante, considera «realmente útil contar con evidencia de que la materia orgánica antigua se conserva, porque eso es una forma de evaluar la habitabilidad de un entorno. Y si queremos buscar evidencia de vida en forma de carbono orgánico preservado, esto demuestra que es posible».

Los científicos creen que lo mismo que cayó sobre Marte en forma de meteoritos es lo que cayó sobre la Tierra, y probablemente proporcionó los bloques básicos para la vida tal como la conocemos en nuestro planeta.

«El rover Curiosity fue construido para buscar entornos habitables, lugares donde la vida querría vivir si alguna vez surgiera en Marte. Este estudio contribuye a esa historia: que fueron habitables en el pasado antiguo y tenían los ingredientes para la vida tal como la conocemos. Ahora tenemos evidencia de carbono orgánico más grande y complejo preservado durante escalas de tiempo geológicas en el lecho rocoso del planeta rojo, y tenemos más evidencia de que algunos de los componentes básicos de la vida fueron transportados a Marte y estuvieron presentes allí», señala la científica.

El robot Curiosity se hizo este selfi en la zona bautizada 'Mary Anning' en honor a la palentólogo británica del siglo XIX
El robot Curiosity se hizo este selfi en la zona bautizada ‘Mary Anning’ en honor a la palentólogo británica del siglo XIXNASA/JPL-Caltech/MSSS

Los resultados prometedores llegan en un momento en que futuras misiones -incluida la del vehículo robótico de la ESA Rosalind Franklin a Marte y la expedición Dragonfly a la luna Titán de Saturno- planean incorporar la prueba con TMAH a bordo para buscar compuestos orgánicos.

Sin embargo, traer muestras de Marte ya no parece una opción viable, al menos a corto plazo, teniendo en cuenta que se ha suspendido la ambiciosa misión robótica Mars Sample Return, que pretendía traer las prometedoras muestras recogidas por Perseverance, el otro rover de la NASA operativo en Marte. Unos meses antes, el pasado septiembre, se anunció el hallazgo por parte de este vehículo de la prueba más sólida de que el planeta rojo albergó una vida alguna vez. Se identificaron en el cráter Jezero minerales cuya química sugiere que podrían haberse formado en procesos microbianos pasados que estarían relacionados, por tanto, con la presencia de vida.

«Aún no podemos decir que Marte haya albergado vida alguna vez, pero nuestros hallazgos refuerzan aún más la evidencia de que Marte fue un mundo habitable en la época en que se originó la vida en la Tierra», afirma Williams.

Terminamos preguntándole si cree posible que actualmente exista algún tipo de vida en la profundidad del subsuelo marciano: «Eses una pregunta difícil, porque solo tenemos un punto de referencia, que es nuestro planeta. Sabemos que la vida microbiana vive kilómetros bajo la superficie de la Tierra, dentro de pequeñas grietas en el lecho rocoso. Si la vida terrestre descubrió cómo hacer esto, y quizá si la vida surgió en Marte, tal vez también descubrió una estrategia de supervivencia similar. Espero que sigamos explorando el planeta rojo y que quizá algún día hagamos ese descubrimiento», señala.

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