El Bernabéu pasa del apoyo a Ceuta a los pitos a Vinicius y a Mbappé: «Os gusta preguntar por esto a ver si digo que estoy enfadado… No lo voy a comentar»

Las estrellas del Madrid, abucheadas por parte de la grada cuando fueron sustituidas. Mourinho reclama que «si trabajan», sus jugadores tendrán su apoyo. «Vini no está a tope, pero tiene mi respeto». Leer Las estrellas del Madrid, abucheadas por parte de la grada cuando fueron sustituidas. Mourinho reclama que «si trabajan», sus jugadores tendrán su apoyo. «Vini no está a tope, pero tiene mi respeto». Leer  

«¿Yo y Vinicius?», se preguntaba Mbappé en la previa, cuestionado sobre la necesidad de que él y el brasileño igualaran el esfuerzo defensivo de otros delanteros como Raphinha o Dembélé. «Me puedo hacer el tonto y decir que yo marco más goles… Yo hago más cosas». El francés parecía contrariado con la polémica. Y ante el Inter, curiosidades de la vida y del fútbol, una tímida presión suya provocó el primer tanto del Madrid en la competición.

Quizás no lo mereció tanto como contra el Betis, especialmente en la primera parte, pero la aparición de Courtois, la eficacia de Mbappé y los errores en defensa de los italianos encarrilaron el triunfo de un Madrid extraño. Mourinho eligió a Trent Alexander-Arnold para ocupar el doble pivote junto a Valverde ante las ausencias por sanción de Bernardo Silva, Arda Güler y Camavinga. El portugués convocó a Tchouaméni y a Thiago Pitarch, recuperados de sus respectivas lesiones, pero no quiso arriesgar con ellos de inicio.

En su lugar, el lateral derecho británico, con buen pie pero irregular posicionamiento, hizo de centrocampista. Y sufrió al principio. Y con él el Madrid delante de un Bernabéu que a los diez minutos ya pitaba a su equipo.

Antes, la grada había homenajeado a la población de Ceuta. Se repartieron banderas de la Ciudad Autónoma en la grada, especialmente en la zona del fondo sur, y se cantó «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» durante varios minutos antes del pitido inicial. Al público le hubiera gustado que el homenaje se hubiera realizado durante la salida de ambos equipos y con un letrero sobre el césped, pero eso ya era decisión de la UEFA, que en la jornada inaugural de la Liga de Campeones decidió que en todos los partidos se haría un minuto de silencio por las víctimas de las inundaciones de Nepal.

A pesar de la decisión de la organización continental, Chamartín mostró su apoyo a la población ceutí durante los primeros minutos del duelo, que fue el regreso de Jose Mourinho al Bernabéu en Champions. El último partido del entrenador luso en territorio madridista en competición continental habían sido las dramáticas semifinales del curso 2012-2013 contra el Dortmund, su gran adiós al coliseo blanco.

13 años después, Mourinho mantuvo esa pose tranquila que lleva mostrando desde el inicio de la pretemporada. Apenas se levantó de su banquillo mientras en el otro lado, Cristian Chivu, técnico rumano que jugó a las órdenes de Mourinho durante su etapa en el Inter, se desesperaba por las ocasiones falladas por su equipo. El mal tramo inicial del Madrid provocó los pitos de la grada y la puesta en pie del portugués, que pedía más a sus jugadores a base de aplausos y gritos.

«A veces no puedes explicar las derrotas», decía Mourinho en La Cartuja tras caer ante el Betis. Algo similar debió pensar tras el 2-0 de Valverde tras el dramático error de Josep Martínez. El Madrid se ponía con dos tantos de ventaja en el marcador después de dos errores del rival y dos presiones sobre la salida de balón italiana.

Con una posesión que no pasaba del 35%, con menos pases que su rival y con el Inter aterrizando en el área de Courtois cada dos por tres, el Madrid fue sobreviviendo mientras desaprovechaba ocasiones. Bellingham se quedó tirado en el suelo durante un minuto tras fallar una opción clarísima antes del descanso y erró otras después del intermedio que puso de los nervios al Bernabéu. Luego Brahim, después Mbappé… Una negación constante hacia el gol mientras Mourinho elevaba los brazos incrédulo.

En el otro área, Courtois, con cinco paradas de mérito y viendo cómo le llegaban más de 20 remates alreredor de su portería, gritaba sin parar. El tanto del Inter enfadó a la grada, que volvió a abuchear al Madrid con fuerza después de un ataque no terminado por Vinicius. El brasileño recibió más pitos, también Mbappé, cuando fue sustituido por Carreras en el minuto 86. Mourinho salió a su encuentró, le aplaudió y le abrazó, pero parte de la grada le abucheó. El delantero, además, tardó en abandonar el césped y el colegiado mantuvo a Carreras en la banda durante más de un minuto.

El Inter ganó en posesión, disparos y córners, pero perdió. Venció el Madrid,que vuelve a respirar.

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