Irán ha amenazado con represalias tras el ataque de Estados Unidos a un barco con bandera iraní, a la vez que ha acusado a Estados Unidos de romper el alto el fuego. Además, un carguero francés ha sido blanco de disparos este domingo en el estrecho de Ormuz, un ataque que no provocó víctimas, pero obligó al buque a dar media vuelta, según ha informado el armador CMA CGM. En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha informado de que el ejército estadounidense interceptó un buque iraní que trataba de superar el bloqueo naval. Teherán no enviará finalmente emisarios a las conversaciones en Islamabad, a donde estaba previsto que una delegación estadounidense llegase hoy también para comenzar mañana una nueva ronda de contactos. Irán ya había amagado con quedarse al margen de las negociaciones “mientras dure el bloqueo naval” de Estados Unidos en Ormuz. Todavía se desconoce si Steve Witkoff y Jared Kushner, el mejor amigo y el yerno del presidente estadounidense, viajarán aun así hasta Pakistán como tenían previsto.
Irán acusa a Estados Unidos de romper el alto el fuego| Un carguero francés recibe disparos en el sitio estratégico
Irán pierde dos millones de empleos por la guerra
El viceministro de Cooperación, Trabajo y Bienestar Social de Irán ha alertado este domingo sobre el fuerte impacto de la guerra en el mercado laboral de la República Islámica. Gholamhossein Mohammadí, también presidente de la Organización de Formación Técnica y Profesional, ha afirmado que, según estimaciones preliminares, el conflicto ha provocado la pérdida de más de un millón de empleos y ha dejado a unos dos millones de personas en situación de desempleo directo e indirecto.
Según diversos informes, la prolongada interrupción de internet en Irán, que ya ha entrado en su octava semana, ha afectado de forma directa e indirecta a los ingresos de millones de ciudadanos y ha agravado la crisis laboral. A ello se suma el bombardeo de infraestructuras clave como instalaciones de petróleo, gas y petroquímica, así como complejos siderúrgicos, que ha alterado las cadenas de producción y las industrias vinculadas, intensificando la ola de desempleo.
La economía iraní, que ya arrastraba una prolongada estanflación antes del conflicto, afronta ahora nuevas presiones derivadas de la destrucción de infraestructuras y del bloqueo marítimo impuesto por Estados Unidos. Los últimos datos del Centro de Estadísticas de Irán reflejan que la inflación, que hace un año se situaba en el 38,9%, ha escalado hasta el 71,8% en vísperas del alto el fuego.
Más del 90% del movimiento de mercancías en el comercio exterior de Irán se realiza por vía marítima y la mayor parte de ese tráfico pasa por los puertos del golfo Pérsico y del mar de Omán.
En este contexto, muchos iraníes han reducido el gasto en bienes no esenciales y, ante la incertidumbre sobre la duración del conflicto, optan por destinar sus limitados ingresos o ahorros a la compra de productos básicos, especialmente alimentos.
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