El 0-7 que encajó la selección de Modric ante Inglaterra el sábado multiplica la dificultad de España mañana en Split Leer El 0-7 que encajó la selección de Modric ante Inglaterra el sábado multiplica la dificultad de España mañana en Split Leer
La selección voló de regreso a Madrid desde Oviedo el sábado por la noche y ayer tuvo, como quien dice, el día libre. La Federación anunció un entrenamiento a mediodía, pero era un mero trámite. Los futbolistas andan un poco cansados de esta concentración tan larga y, pese a que ya intuyen el final, ayer era un buen día para evadirse, salir a comer, a tomar algo y a distraerse un poco.
Transcurre plácida la vida, pues, para España, con nueve puntos de nueve posibles y la clasificación para cuartos de final de esta Liga de Naciones (pasan los dos primeros) en el bolsillo. Si todo va normal, se jugará el primer puesto con Inglaterra en el último partido (15 de noviembre en el Metropolitano). Todo lo contrario ocurre con el último rival de esta serie de cuatro partidos, Croacia, instalada en la mayor crisis de la historia de su fútbol desde que el sábado Inglaterra le ganase 0-7 en Rijeka. Sí, 0-7.
Es la mayor goleada encajada por la selección desde su independencia actual (1991). Hasta el sábado, ese ranking lo lideraba un 6-0 contra España en septiembre de 2018, con Luis Enrique en el banquillo. Pero aquello fue como visitante y lo del sábado fue delante de su público, un público extraño, eso sí, pues el partido era a puerta cerrada y sólo se permitía el acceso a 6.000 niños menores de 14 años y sin pagar.
Lo escandaloso del marcador ha puesto a la selección patas arriba, y eso redundará en que mañana, en Split, España se enfrentará a un equipo herido, lo cual no es una buena noticia si tenemos en cuenta el extremo carácter competitivo que tienen los croatas por naturaleza. Normalmente son un equipo incomodísimo. En estas condiciones, la competitividad se dispara.
«Es la primera vez en 20 años que siento vergüenza», dijo Modric al finalizar el partido contra Inglaterra, poniendo voz a lo que recorre a estas horas las calles del país (al menos, las calles que están pendientes del fútbol, que aquí son muchas). Aunque el capitán, claro, enseguida dejó otra frase: «Necesitamos unirnos porque nos espera otro partido difícil. Tenemos que mostrar nuestra verdadera cara, que hay desafío y orgullo en nosotros, deseo, voluntad y unión».
Más allá de esas palabras, lo cierto es que, según los medios croatas, el ambiente en ese equipo es irrespirable. Slaven Bilic, el seleccionador, que ya fue criticadísimo tras el primer partido de esta serie, donde no se puso la mano en el pecho durante el himno, está ahora bajo los focos. «El martes tenemos que recuperar el orgullo», dijo él. Fue lo mejor que se le ocurrió tratando de animar a la afición de Split, que tiene agotadas las entradas para ver a su equipo contra España desde el día que salieron a la venta.
La hinchada del Hajduk es conocida además por haber provocado bastantes incidentes en los últimos tiempos, invasión de campo incluida en un partido contra el Dinamo de Zagreb, su gran rival. También tienen abierto un proceso disciplinario en UEFA por unos incidentes de este mismo mes de julio en un partido contra el MSK Zilina, en la previa de la Liga Europa. A ese ambiente, y a un equipo herido en su orgullo, un orgullo nacionalista enorme, se enfrenta España en su último partido de los cuatro de esta serie. Un partido que los puntos conseguidos anuncian como plácido. El 0-7 ha cambiado eso.
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