La silla vacía que sorprende a Pasapalabra: Javier Alonso abandona el concurso por motivos personales

El concursante madrileño deja precipitadamente el programa de Antena 3 por «motivos personales» tras más de 130 entregas y después de haber vivido junto a David el final de El Rosco y el estreno de AlaZ. Moisés Laguardia, que acumuló 245 programas en su anterior etapa, ocupa desde este martes su lugar Leer El concursante madrileño deja precipitadamente el programa de Antena 3 por «motivos personales» tras más de 130 entregas y después de haber vivido junto a David el final de El Rosco y el estreno de AlaZ. Moisés Laguardia, que acumuló 245 programas en su anterior etapa, ocupa desde este martes su lugar Leer  

La silla vacía de Javier Alonso ha sido este martes la primera imagen con la que Roberto Leal ha advertido a los espectadores de Pasapalabra de que algo había cambiado. «Tenemos una noticia buena y una mala», ha anunciado el presentador antes de explicar la ausencia de uno de los dos concursantes que durante los últimos meses se habían convertido en habituales de las tardes de Antena 3.

La mala noticia era precisamente ésa: Javier Alonso ha tenido que abandonar precipitadamente Pasapalabra por «motivos personales, que no le han permitido continuar». El programa no ha ofrecido más detalles sobre las circunstancias que han llevado al madrileño a poner fin a su participación y Roberto Leal se ha limitado a comunicar su marcha, a mostrar su silla vacía y a expresar todo el cariño del programa, del que se ha ido con 99.000 euros acumulados.

La buena noticia llegaba inmediatamente después. Para cubrir la salida de Javier, Pasapalabra ha recurrido a uno de los grandes nombres de su historia reciente: Moisés Laguardia. El veterano concursante regresa desde este martes al programa de Antena 3 para convertirse en el nuevo rival de David Trigo y luchar con él por un bote que alcanza ya el millón de euros.

La salida de Javier pone así un final inesperado a una trayectoria que comenzó a finales del pasado mes de febrero. Abogado de profesión, licenciado también en Administración y Dirección de Empresas y con estudios superiores de Canto Lírico y piano, Alonso llegó a Pasapalabra después de que fuera su propia madre quien le apuntara al casting. La música ha sido desde entonces una de sus señas de identidad en el programa, donde en más de una ocasión ha sorprendido a Roberto Leal y a sus compañeros demostrando su faceta de tenor.

Javier Alonso se convirtió rápidamente en uno de los concursantes más sólidos del formato. El pasado julio alcanzó los 100 programas, una cifra reservada a muy pocos participantes, y lo hizo sin haber fallado hasta ese momento ni una sola vez en la temida Silla Azul. Su objetivo era claro: llegar a los 24 aciertos y, sobre todo, conseguir algún día los 25. Además, había explicado que, en caso de ganar el bote, quería ayudar a sus padres y destinar parte del premio a la investigación de las enfermedades raras.

Su marcha se produce, además, después de haber superado ya ampliamente los 130 programas. El pasado viernes disputaba su entrega número 137 y se jugaba junto a David un bote de 988.000 euros. Javier volvió entonces a demostrar el carácter que le ha acompañado durante toda su participación: con ambos empatados a 22 aciertos, decidió no conformarse y arriesgar con una respuesta más. «No la tengo muy clara, pero yo he venido a jugar y soy un kamikaze», aseguró.

Javier y David han sido también los protagonistas de uno de los momentos más importantes de la historia reciente de Pasapalabra. Los dos fueron quienes disputaron el pasado 18 de junio el último Rosco emitido por el concurso después de que el Tribunal Supremo determinase que los derechos de la histórica prueba pertenecían a MC&F. Aquel último enfrentamiento terminó en empate y cerró casi 26 años de vinculación entre Pasapalabra y El Rosco.

Un día después, Alonso y Trigo tuvieron que empezar prácticamente de cero con AlaZ, la nueva prueba final creada por Atresmedia e ITV para sustituir a El Rosco. Ambos han sido, por tanto, los encargados de estrenar y consolidar ante los espectadores una mecánica completamente nueva. Javier reconoció al cumplir sus 100 programas que el cambio había supuesto «un desafío importante», especialmente porque obligaba a dividir la atención entre las definiciones de Roberto Leal y las letras que aparecen en pantalla.

La pareja se rompe ahora sin que ninguno de los dos haya conseguido llevarse el premio. El relevo, sin embargo, difícilmente podía ser más conocido para los seguidores de Pasapalabra.

Moisés Laguardia vuelve al concurso más de dos años después de protagonizar uno de sus duelos más recordados. Natural de Zaragoza y residente en Alfaro (La Rioja), licenciado en Economía y contable de profesión, Laguardia acumuló 245 programas en su última etapa, entre mayo de 2023 y mayo de 2024. Durante ese tiempo consiguió 162.000 euros y mantuvo una larguísima batalla con Óscar Díaz: Moisés logró 63 victorias frente a las 57 de su rival y ambos firmaron 34 empates.

Su aventura terminó el 15 de mayo de 2024 de la única manera capaz de expulsarle entonces de Pasapalabra: Óscar Díaz completó El Rosco y se llevó los 1.816.000 euros del bote. Moisés tuvo que abandonar automáticamente el programa después de 245 entregas, cifra que todavía hoy le mantiene entre los concursantes con mayor permanencia de la historia del formato.

No era, además, su primera experiencia en Pasapalabra. Moisés había participado ya en varias ocasiones en el concurso, tanto en su etapa de Telecinco como posteriormente en Antena 3, además de medirse en un especial con Pablo Díaz. Su preparación, su velocidad y su capacidad para competir durante meses le convirtieron en uno de los concursantes más reconocibles de los últimos años. En julio reapareció incluso junto a Manu Pascual para sorprender a Roberto Leal durante una visita del presentador a Cara al show, donde Leal lanzó entonces un deseo que ahora se ha cumplido: «Han de volver».

Y Moisés ha vuelto. Lo hace para enfrentarse a David y, además, en un momento especialmente simbólico: con el premio de Pasapalabra alcanzando el millón de euros. Apenas cuatro días antes Javier y David peleaban por 988.000 euros y el bote ha seguido creciendo desde entonces.

El abandono de Javier, aunque poco habitual en un concurso de estas características, tampoco es un caso único en televisión. Saber y ganar ha vivido varias situaciones similares. Una de las más recientes fue la de Marcos Pérez, que en marzo de 2025 abandonó por «razones personales» después de 15 programas. Ya había dejado el concurso un año antes para poder centrarse en sus estudios de Historia.

También Luis Felipe Blasco, uno de los Supermagníficos del concurso de La 2, tuvo que interrumpir en abril de 2025 su participación tras 41 programas por razones personales. Y Saber y ganar llegó posteriormente a introducir una fórmula que permite determinadas ausencias por motivos personales o profesionales y el posterior regreso del concursante.

Incluso uno de los participantes más recordados de los concursos españoles, José Pinto, abandonó voluntariamente ¡Boom! en diciembre de 2018 después de 373 programas con Los Lobos. Entonces se comunicó que lo hacía por motivos personales.

Ahora es Javier Alonso quien se marcha sin derrota. Su silla vacía ha servido para cerrar una etapa y abrir otra. David pierde al rival con el que atravesó una de las mayores transformaciones de Pasapalabra; enfrente se encuentra desde hoy con un viejo conocido del programa y uno de los concursantes que más veces se ha sentado ante sus pruebas. Moisés vuelve a casa y el millón de euros vuelve a estar en juego.

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