«Laore deliqui» León XIV no busca una nueva confrontación directa con Donald Trump. Sin embargo, de la «finezza» diplomática propia de los Papas, se deduce el abismo que, en cuestiones como el fenómeno migratorio, le separan de su compatriota, el presidente de los Estados Unidos.
Así lo ha puesto de manifiesto en la que podría considerarse la primera entrevista de su pontificado, después de la concedida a la periodista Elise Ann Allen para su única biografía autorizada: «León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI». En esta ocasión, el Papa agustino se puso ante las cámaras de Noticias Telemundo y NBC News, los dos medios de comunicación responsables de la difusión del concierto por la paz que presidió en Castel Gandolfo este miércoles a iniciativa de Andrea Bocelli.
Preguntado por lo que se está «haciendo mal» con relación al trato dispensado a los extranjeros que llegan al país, Robert Prevost se limitó a decir que hay que tienen que «tener esperanza». «Busquen ciertamente cómo vivir de forma ordenada», dijo en una sutil defensa de los migrantes. «Hay que tener la valentía y esperanza que nos ayude a todos», dijo después.
León XIV puso de manifiesto el valor de la diversidad, partiendo del coro de 164 niños «de distintos países y razas» que acompañaron a Bocelli en los jardines de Castel Gandolfo.
Los menores procedían de Israel, Cisjordania, Uganda, Haití e Itali y el evento estaba promovido por el Centro de Alta Formación Laudato si y por la Fundación Andrea Bocelli, en el marco de las celebraciones del 800 aniversario de la muerte de san Francisco de Asís.
«Todos estaban cantando juntos con una música hermosa. Una belleza que creo que era una invitación a todos nosotros a mirar más allá, y ver la belleza que se puede crear, en la cual se puede participar cuando dejamos de lado algunas diferencias y reconocemos la riqueza que es el ser humano, ser creados todos en la imagen de Dios», explicó el Pontífice. A la luz de la universalidad del coro, el Papa matemático también recordó que sus abuelos eran migrantes y que del lado de su familia materna había «a la vez ancestros esclavos y otros que fueron dueños de esclavos». En su alocución, León XIV apuntó que tiene previsto un viaje a su tierra natal, pero no quiso aventurarse sobre una fecha concreta. «Allí me verán», dijo.
Sin embargo, aparcó cualquier mensaje especialmente patriótico cuando se le preguntó por la relevancia de ser el primer Papa norteamericano de la historia: «Siento un gran amor por Estados Unidos pero entiendo que mi misión tiene una dimensión muy importante, que es ser pastor de una iglesia universal y tener una voz y una oportunidad de hablar a la gente de todo el mundo». A partir de ahí, comentó que «me considero más como el Papa que de casualidad es estadounidense». «No es minimizar lo que significa ser estadounidense», apostilló justo después para no llevar a equívocos.
Eso sí, no dudó en ensalzar valores que representan a su país como «el sentido de libertad, el sentido de oportunidad, el sentido de haber acogido durante generaciones a gente de todo el mundo para ser parte», en una nueva alusión a la acogida al migrante.
Este concierto permitió volver por unas horas al Papa a su residencia veraniega, cuando ya ha dado por terminadas sus vacaciones y ha remontado su agenda pública y también las reuniones habituales de trabajo.
El Papa desvela que su abuelos eran extranjeros y que además tiene ancestros esclavos y esclavistas
«Laore deliqui» León XIV no busca una nueva confrontación directa con Donald Trump. Sin embargo, de la «finezza» diplomática propia de los Papas, se deduce el abismo que, en cuestiones como el fenómeno migratorio, le separan de su compatriota, el presidente de los Estados Unidos.
Así lo ha puesto de manifiesto en la que podría considerarse la primera entrevista de su pontificado, después de la concedida a la periodista Elise Ann Allen para su única biografía autorizada: «León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI». En esta ocasión, el Papa agustino se puso ante las cámaras de Noticias Telemundo y NBC News, los dos medios de comunicación responsables de la difusión del concierto por la paz que presidió en Castel Gandolfo este miércoles a iniciativa de Andrea Bocelli.
Preguntado por lo que se está «haciendo mal» con relación al trato dispensado a los extranjeros que llegan al país, Robert Prevost se limitó a decir que hay que tienen que «tener esperanza». «Busquen ciertamente cómo vivir de forma ordenada», dijo en una sutil defensa de los migrantes. «Hay que tener la valentía y esperanza que nos ayude a todos», dijo después.
León XIV puso de manifiesto el valor de la diversidad, partiendo del coro de 164 niños «de distintos países y razas» que acompañaron a Bocelli en los jardines de Castel Gandolfo.
Los menores procedían de Israel, Cisjordania, Uganda, Haití e Itali y el evento estaba promovido por el Centro de Alta Formación Laudato si y por la Fundación Andrea Bocelli, en el marco de las celebraciones del 800 aniversario de la muerte de san Francisco de Asís.
«Todos estaban cantando juntos con una música hermosa. Una belleza que creo que era una invitación a todos nosotros a mirar más allá, y ver la belleza que se puede crear, en la cual se puede participar cuando dejamos de lado algunas diferencias y reconocemos la riqueza que es el ser humano, ser creados todos en la imagen de Dios», explicó el Pontífice. A la luz de la universalidad del coro, el Papa matemático también recordó que sus abuelos eran migrantes y que del lado de su familia materna había «a la vez ancestros esclavos y otros que fueron dueños de esclavos». En su alocución, León XIV apuntó que tiene previsto un viaje a su tierra natal, pero no quiso aventurarse sobre una fecha concreta. «Allí me verán», dijo.
Sin embargo, aparcó cualquier mensaje especialmente patriótico cuando se le preguntó por la relevancia de ser el primer Papa norteamericano de la historia: «Siento un gran amor por Estados Unidos pero entiendo que mi misión tiene una dimensión muy importante, que es ser pastor de una iglesia universal y tener una voz y una oportunidad de hablar a la gente de todo el mundo». A partir de ahí, comentó que «me considero más como el Papa que de casualidad es estadounidense». «No es minimizar lo que significa ser estadounidense», apostilló justo después para no llevar a equívocos.
Eso sí, no dudó en ensalzar valores que representan a su país como «el sentido de libertad, el sentido de oportunidad, el sentido de haber acogido durante generaciones a gente de todo el mundo para ser parte», en una nueva alusión a la acogida al migrante.
Este concierto permitió volver por unas horas al Papa a su residencia veraniega, cuando ya ha dado por terminadas sus vacaciones y ha remontado su agenda pública y también las reuniones habituales de trabajo.
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