Una empresa alemana fundada por tres estudiantes logra poner en órbita su primer cohete y abre una nueva vía espacial para Europa

Isar Aerospace logró este sábado poner en órbita a su cohete Spectrum desde el puerto espacial de Andøya, en Noruega. La empresa alemana se convierte así en la primera de Europa que alcanza este objetivo con un lanzador completamente comercial. El éxito introduce un nuevo competidor frente a Arianespace y Avio, cuyos cohetes Ariane 6 y Vega-C se desarrollaron con financiación pública.

Daniel Metzler, Josef Fleischmann y Markus Brandl fundaron Isar en 2018 tras compartir su afición por los cohetes en un taller de la Universidad Técnica de Múnich, bautizando la compañía con el nombre del río que atraviesa la ciudad. Ocho años después, cuenta con casi 500 empleados y ha captado alrededor de 1.000 millones de dólares en rondas privadas.

‘Hoy, Isar Aerospace ha abierto el espacio desde la Europa continental. Los lanzamientos siguen siendo el mayor cuello de botella para la industria espacial mundial y, desde hoy, existe una verdadera alternativa para los clientes comerciales e institucionales’, ha afirmado Daniel Metzler, cofundador y consejero delegado de la compañía, en un comunicado de prensa.

‘Hemos conseguido en unos pocos años lo que la industria espacial europea tardó décadas en lograr. Europa dispone ahora de acceso soberano al espacio. Hemos entrado en un nuevo capítulo de los vuelos espaciales europeos. Estoy increíblemente orgulloso de nuestro equipo, que ha hecho posible esta historia de éxito desde Europa. Ahora nos centraremos en aumentar rápidamente la producción de vehículos de lanzamiento, cumplir nuestra cartera de pedidos y responder a la creciente demanda mundial’, añade Metzler

El Spectrum mide 28 metros de altura y puede transportar hasta una tonelada a la órbita terrestre baja. Sus dos etapas utilizan motores Aquila alimentados con propano y oxígeno líquido. Los nueve motores de la primera generan más de 675 kilonewtons de empuje y la segunda dispone de uno.

El primer intento de lanzamiento, en marzo de 2025, terminó en accidente. Una válvula falló, el cohete perdió el control menos de 20 segundos después del despegue y acabó estrellándose cerca de la plataforma.

Los preparativos para el segundo vuelo acumularon retrasos desde enero por problemas técnicos, mal tiempo y restricciones del campo de lanzamiento. El sábado despegó finalmente a las 22.12, hora peninsular española, con cinco pequeños satélites CubeSat y un experimento tecnológico que debía permanecer unido al vehículo.

La primera etapa funcionó durante dos minutos y medio antes de separarse sobre el mar de Noruega. La segunda aceleró hasta alcanzar la velocidad orbital unos siete minutos después del despegue. Estaba previsto un nuevo encendido para circularizar la órbita a unos 500 kilómetros. Después se desplegaron los cinco pequeños satélites, mientras que el experimento tecnológico permaneció unido a la segunda etapa. Al menos uno de los satélites contactó con los equipos terrestres, aunque Isar no ha precisado los parámetros finales de la misión.

El avance refuerza las alternativas europeas para lanzar satélites y reducir la dependencia de proveedores estadounidenses como SpaceX. Europa ya tenía acceso propio al espacio con Ariane y Vega, pero busca abaratarlo mediante una mayor competencia.

‘Creo que es importante comprender que Europa también puede actuar con rapidez y cumplir sus objetivos. Creo que todo el mundo en Europa entiende lo que esto significa realmente, porque disponer de un acceso estratégico al espacio y no depender de un monopolio es extremadamente importante para nuestra seguridad, nuestra economía y nuestra autonomía estratégica. Europa lo tiene todo para impulsar estas iniciativas’, afirmó Metzler en una rueda de prensa este domingo.

La Agencia Espacial Europea adjudicó el mes pasado a Isar un contrato de 197,8 millones de euros mediante el European Launcher Challenge. El programa apoya lanzadores comerciales y exige alcanzar la órbita como máximo en 2027. Isar ya ha cumplido ese requisito.

La española PLD Space también participa en el programa junto con la alemana Rocket Factory Augsburg. Ambas prevén intentar su primer lanzamiento orbital antes de terminar el año. PLD Space ya probó el Miura 1 en 2023, pero aquel vuelo fue suborbital. Su salto a la órbita corresponde al Miura 5.

 El Spectrum puede transportar una tonelada de satélites y amplía las alternativas europeas a SpaceX  

Isar Aerospace logró este sábado poner en órbita a su cohete Spectrum desde el puerto espacial de Andøya, en Noruega. La empresa alemana se convierte así en la primera de Europa que alcanza este objetivo con un lanzador completamente comercial. El éxito introduce un nuevo competidor frente a Arianespace y Avio, cuyos cohetes Ariane 6 y Vega-C se desarrollaron con financiación pública.

Daniel Metzler, Josef Fleischmann y Markus Brandl fundaron Isar en 2018 tras compartir su afición por los cohetes en un taller de la Universidad Técnica de Múnich, bautizando la compañía con el nombre del río que atraviesa la ciudad. Ocho años después, cuenta con casi 500 empleados y ha captado alrededor de 1.000 millones de dólares en rondas privadas.

‘Hoy, Isar Aerospace ha abierto el espacio desde la Europa continental. Los lanzamientos siguen siendo el mayor cuello de botella para la industria espacial mundial y, desde hoy, existe una verdadera alternativa para los clientes comerciales e institucionales’, ha afirmado Daniel Metzler, cofundador y consejero delegado de la compañía, en un comunicado de prensa.

‘Hemos conseguido en unos pocos años lo que la industria espacial europea tardó décadas en lograr. Europa dispone ahora de acceso soberano al espacio. Hemos entrado en un nuevo capítulo de los vuelos espaciales europeos. Estoy increíblemente orgulloso de nuestro equipo, que ha hecho posible esta historia de éxito desde Europa. Ahora nos centraremos en aumentar rápidamente la producción de vehículos de lanzamiento, cumplir nuestra cartera de pedidos y responder a la creciente demanda mundial’, añade Metzler

El Spectrum mide 28 metros de altura y puede transportar hasta una tonelada a la órbita terrestre baja. Sus dos etapas utilizan motores Aquila alimentados con propano y oxígeno líquido. Los nueve motores de la primera generan más de 675 kilonewtons de empuje y la segunda dispone de uno.

El primer intento de lanzamiento, en marzo de 2025, terminó en accidente. Una válvula falló, el cohete perdió el control menos de 20 segundos después del despegue y acabó estrellándose cerca de la plataforma.

Los preparativos para el segundo vuelo acumularon retrasos desde enero por problemas técnicos, mal tiempo y restricciones del campo de lanzamiento. El sábado despegó finalmente a las 22.12, hora peninsular española, con cinco pequeños satélites CubeSat y un experimento tecnológico que debía permanecer unido al vehículo.

La primera etapa funcionó durante dos minutos y medio antes de separarse sobre el mar de Noruega. La segunda aceleró hasta alcanzar la velocidad orbital unos siete minutos después del despegue. Estaba previsto un nuevo encendido para circularizar la órbita a unos 500 kilómetros. Después se desplegaron los cinco pequeños satélites, mientras que el experimento tecnológico permaneció unido a la segunda etapa. Al menos uno de los satélites contactó con los equipos terrestres, aunque Isar no ha precisado los parámetros finales de la misión.

El avance refuerza las alternativas europeas para lanzar satélites y reducir la dependencia de proveedores estadounidenses como SpaceX. Europa ya tenía acceso propio al espacio con Ariane y Vega, pero busca abaratarlo mediante una mayor competencia.

‘Creo que es importante comprender que Europa también puede actuar con rapidez y cumplir sus objetivos. Creo que todo el mundo en Europa entiende lo que esto significa realmente, porque disponer de un acceso estratégico al espacio y no depender de un monopolio es extremadamente importante para nuestra seguridad, nuestra economía y nuestra autonomía estratégica. Europa lo tiene todo para impulsar estas iniciativas’, afirmó Metzler en una rueda de prensa este domingo.

La Agencia Espacial Europea adjudicó el mes pasado a Isar un contrato de 197,8 millones de euros mediante el European Launcher Challenge. El programa apoya lanzadores comerciales y exige alcanzar la órbita como máximo en 2027. Isar ya ha cumplido ese requisito.

La española PLD Space también participa en el programa junto con la alemana Rocket Factory Augsburg. Ambas prevén intentar su primer lanzamiento orbital antes de terminar el año. PLD Space ya probó el Miura 1 en 2023, pero aquel vuelo fue suborbital. Su salto a la órbita corresponde al Miura 5.

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