Un equipo internacional de astrónomos ha completado el mayor mapa bidimensional del cielo, un mosaico de 5,6 billones de píxeles que permite explorar gratis cerca de 4.000 millones de objetos celestes. Incluye principalmente estrellas y galaxias y está disponible en una web que cualquiera puede abrir desde su navegador.
Desde el pasado agosto se encuentra disponible una nueva versión del mapa, fruto del trabajo de 13 años y elaborado por el proyecto DESI Legacy Imaging Surveys. Se llama DR11, abreviatura inglesa de ‘undécima entrega de datos’, y amplía las imágenes y los catálogos anteriores hasta alcanzar las dimensiones descritas. Más de 160 científicos participaron en la recopilación de las observaciones y un equipo de veinte personas preparó el conjunto final de datos, según NOIRLab.
Las imágenes que muestra el atlas proceden de observaciones realizadas con distintos telescopios. Combina 263.407 exposiciones de tres campañas astronómicas, con aportaciones del telescopio Víctor M. Blanco en Chile y de los telescopios Mayall y Bok en Arizona. El Víctor M. Blanco utiliza DECam, una cámara de 570 megapíxeles diseñada para estudiar grandes extensiones del cielo.
Los datos se complementan con observaciones infrarrojas del satélite WISE de la NASA. La documentación de DR11 detalla que esta versión incorpora imágenes adicionales de DECam obtenidas entre agosto de 2013 y septiembre de 2024, incluidas las de otros proyectos de investigación. Las distintas tomas se procesan y combinan para construir el mosaico y medir propiedades de los objetos, como su brillo y su forma.
El resultado cubre aproximadamente tres cuartas partes del cielo visto desde la Tierra. Ese 75 % se refiere a la superficie del cielo, no al volumen del universo. Entre las regiones que quedan fuera están aquellas donde el polvo y las estrellas de la Vía Láctea dificultan observar lo que hay detrás.
Para explorar las imágenes basta con acceder al Legacy Survey Sky Viewer desde el navegador. El visor permite desplazarse por el cielo y ampliar regiones para examinar sus objetos.
Este atlas está relacionado con otro proyecto, el mapa tridimensional de DESI, que representa información diferente. Legacy Survey Sky Viewer muestra dónde aparecen los objetos en el cielo y qué aspecto tienen. El mapa tridimensional incorpora las distancias de las galaxias y los cuásares para situarlos en el espacio. Para ello se basa en las mediciones recogidas durante cinco años por el Instrumento Espectroscópico de Energía Oscura, DESI por sus siglas en inglés, instalado en el telescopio Mayall.
La relación entre ambos comienza con la selección de los objetos celestes que se van a estudiar. Los astrónomos utilizan las imágenes del atlas para elegir objetivos y después DESI analiza su luz a distintas longitudes de onda para determinar sus distancias. Esa información ayuda a investigar cómo se ha expandido el universo y qué papel desempeña la energía oscura.
El atlas reúne trece años de trabajo y cubre el 75 % del cielo con imágenes de telescopios terrestres y datos de un satélite de la NASA
Un equipo internacional de astrónomos ha completado el mayor mapa bidimensional del cielo, un mosaico de 5,6 billones de píxeles que permite explorar gratis cerca de 4.000 millones de objetos celestes. Incluye principalmente estrellas y galaxias y está disponible en una web que cualquiera puede abrir desde su navegador.
Desde el pasado agosto se encuentra disponible una nueva versión del mapa, fruto del trabajo de 13 años y elaborado por el proyecto DESI Legacy Imaging Surveys. Se llama DR11, abreviatura inglesa de ‘undécima entrega de datos’, y amplía las imágenes y los catálogos anteriores hasta alcanzar las dimensiones descritas. Más de 160 científicos participaron en la recopilación de las observaciones y un equipo de veinte personas preparó el conjunto final de datos, según NOIRLab.
Las imágenes que muestra el atlas proceden de observaciones realizadas con distintos telescopios. Combina 263.407 exposiciones de tres campañas astronómicas, con aportaciones del telescopio Víctor M. Blanco en Chile y de los telescopios Mayall y Bok en Arizona. El Víctor M. Blanco utiliza DECam, una cámara de 570 megapíxeles diseñada para estudiar grandes extensiones del cielo.
Los datos se complementan con observaciones infrarrojas del satélite WISE de la NASA. La documentación de DR11 detalla que esta versión incorpora imágenes adicionales de DECam obtenidas entre agosto de 2013 y septiembre de 2024, incluidas las de otros proyectos de investigación. Las distintas tomas se procesan y combinan para construir el mosaico y medir propiedades de los objetos, como su brillo y su forma.
El resultado cubre aproximadamente tres cuartas partes del cielo visto desde la Tierra. Ese 75 % se refiere a la superficie del cielo, no al volumen del universo. Entre las regiones que quedan fuera están aquellas donde el polvo y las estrellas de la Vía Láctea dificultan observar lo que hay detrás.
Para explorar las imágenes basta con acceder al Legacy Survey Sky Viewer desde el navegador. El visor permite desplazarse por el cielo y ampliar regiones para examinar sus objetos.
Este atlas está relacionado con otro proyecto, el mapa tridimensional de DESI, que representa información diferente. Legacy Survey Sky Viewer muestra dónde aparecen los objetos en el cielo y qué aspecto tienen. El mapa tridimensional incorpora las distancias de las galaxias y los cuásares para situarlos en el espacio. Para ello se basa en las mediciones recogidas durante cinco años por el Instrumento Espectroscópico de Energía Oscura, DESI por sus siglas en inglés, instalado en el telescopio Mayall.
La relación entre ambos comienza con la selección de los objetos celestes que se van a estudiar. Los astrónomos utilizan las imágenes del atlas para elegir objetivos y después DESI analiza su luz a distintas longitudes de onda para determinar sus distancias. Esa información ayuda a investigar cómo se ha expandido el universo y qué papel desempeña la energía oscura.
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