Estados Unidos ha prohibido la entrada de nuevos robots fabricados en otros países dentro de una ofensiva regulatoria que afectará especialmente a los fabricantes chinos. La Comisión Federal de Comunicaciones, FCC por sus siglas en inglés, ha incluido los denominados ‘dispositivos robóticos avanzados’ y los inversores de potencia extranjeros en su lista de equipos considerados un riesgo para la seguridad nacional.
La medida abarca robots humanoides, cuadrúpedos y otras máquinas móviles conectadas, pero su alcance es más amplio de lo que sugiere el anuncio. La definición de la FCC también puede incluir robots aspiradores y otros dispositivos domésticos capaces de desplazarse de forma autónoma.
La agencia considera un ‘dispositivo robótico avanzado’ cualquier máquina capaz de moverse por el suelo, navegar o evitar obstáculos, siempre que incorpore sensores para percibir el entorno y un chip que permita conectarla a una red. También debe pesar más de dos kilogramos, incluida su base de carga cuando forme parte del producto.
Esta descripción no exige que el robot tenga brazos o piernas. Un futuro robot aspirador que reúna esas características también necesitará una exención para poder entrar en el mercado estadounidense. La documentación utilizada por la FCC menciona incluso los problemas de seguridad detectados en Romo, el robot aspirador de DJI.
Los inversores de potencia son dispositivos electrónicos que convierten la corriente continua procedente de baterías, paneles solares u otras fuentes en corriente alterna. Se utilizan en numerosos ámbitos, desde vehículos eléctricos y maquinaria industrial hasta climatización, transporte ferroviario e instalaciones de telecomunicaciones. La prohibición de la FCC presta especial atención a los modelos conectados empleados en plantas solares, sistemas de almacenamiento de energía y centros de datos, debido a su importancia para las infraestructuras críticas.
La FCC sostiene que estos aparatos podrían utilizarse para acceder de forma remota a infraestructuras, robar información, facilitar ciberataques o interrumpir el suministro eléctrico. Los robots conectados también podrían servir para realizar tareas de vigilancia, recopilar información o ser controlados desde otro país.
‘La FCC ha añadido dos nuevas categorías de dispositivos a nuestra “Covered List”, lo que prohíbe la importación o venta en Estados Unidos de nuevas versiones. Dispositivos robóticos avanzados, como humanoides y cuadrúpedos fabricados en países extranjeros. Inversores de potencia fabricados en países extranjeros’, ha afirmado el presidente del organismo, Brendan Carr, en un comunicado.
La ‘Covered List’ es el registro de equipos y servicios de comunicaciones que el Gobierno estadounidense considera una amenaza para la seguridad nacional. Los productos incluidos no pueden obtener las autorizaciones necesarias de la FCC para comercializar nuevas versiones en el país.
‘Estos dispositivos podrían generar vulnerabilidades en la cadena de suministro que podrían perturbar la seguridad económica y nacional de Estados Unidos, además de crear un riesgo de ciberseguridad que amenaza la infraestructura crítica estadounidense’, señala la FCC. El objetivo, además de proteger las cadenas de suministro críticas, es reducir la dependencia de tecnologías conectadas a internet diseñadas o fabricadas en el extranjero.
La prohibición solo afecta a nuevos productos que todavía necesiten autorización. Los robots e inversores que ya habían sido aprobados podrán seguir importándose, vendiéndose y utilizándose, por lo que no habrá una retirada de los aparatos existentes.
Las empresas podrán solicitar una exención, como ya ocurre con la prohibición de routers fabricados en otros países. El procedimiento no obliga necesariamente a mejorar la seguridad del producto, pero exige explicar dónde ha sido diseñado y fabricado, además de presentar un plan para trasladar su producción a Estados Unidos. Según fuentes citadas por Reuters, la FCC podría dejar fuera de las restricciones a numerosos proveedores que no sean chinos.
China será el país más afectado porque concentra buena parte de la producción mundial de robots humanoides y domina también la fabricación de robots aspiradores e inversores solares. Empresas como Unitree, Agibot, UBTech, Leju Robotics, Engine AI y Fourier Intelligence han tomado ventaja en los primeros despliegues comerciales de humanoides.
Las versiones ya autorizadas podrán seguir vendiéndose, pero los fabricantes chinos tendrán dificultades para introducir sus siguientes generaciones. Forbes señala que quedar limitados a modelos antiguos podría hacerles perder competitividad en un sector que avanza con rapidez.
La retirada de estos competidores favorecerá a compañías estadounidenses como Tesla, Figure AI, Agility Robotics y Apptronik, que preparan robots humanoides para fábricas, almacenes y otros usos comerciales. Menos competencia podría facilitarles el acceso al mercado, aunque también reducirá la presión para mejorar sus productos y bajar los precios.
El Gobierno chino ha condenado la decisión y ha acusado a Estados Unidos de politizar el comercio y la tecnología mediante ‘pretextos infundados’. Pekín ha advertido de que tomará las medidas necesarias para proteger los intereses de sus empresas y ha reclamado una mayor cooperación internacional en inteligencia artificial en lugar de nuevas restricciones.
La medida de la FCC afecta a los nuevos modelos, pero no obliga a retirar los que ya se venden en el país
Estados Unidos ha prohibido la entrada de nuevos robots fabricados en otros países dentro de una ofensiva regulatoria que afectará especialmente a los fabricantes chinos. La Comisión Federal de Comunicaciones, FCC por sus siglas en inglés, ha incluido los denominados ‘dispositivos robóticos avanzados’ y los inversores de potencia extranjeros en su lista de equipos considerados un riesgo para la seguridad nacional.
La medida abarca robots humanoides, cuadrúpedos y otras máquinas móviles conectadas, pero su alcance es más amplio de lo que sugiere el anuncio. La definición de la FCC también puede incluir robots aspiradores y otros dispositivos domésticos capaces de desplazarse de forma autónoma.
La agencia considera un ‘dispositivo robótico avanzado’ cualquier máquina capaz de moverse por el suelo, navegar o evitar obstáculos, siempre que incorpore sensores para percibir el entorno y un chip que permita conectarla a una red. También debe pesar más de dos kilogramos, incluida su base de carga cuando forme parte del producto.
Esta descripción no exige que el robot tenga brazos o piernas. Un futuro robot aspirador que reúna esas características también necesitará una exención para poder entrar en el mercado estadounidense. La documentación utilizada por la FCC menciona incluso los problemas de seguridad detectados en Romo, el robot aspirador de DJI.
Los inversores de potencia son dispositivos electrónicos que convierten la corriente continua procedente de baterías, paneles solares u otras fuentes en corriente alterna. Se utilizan en numerosos ámbitos, desde vehículos eléctricos y maquinaria industrial hasta climatización, transporte ferroviario e instalaciones de telecomunicaciones. La prohibición de la FCC presta especial atención a los modelos conectados empleados en plantas solares, sistemas de almacenamiento de energía y centros de datos, debido a su importancia para las infraestructuras críticas.
La FCC sostiene que estos aparatos podrían utilizarse para acceder de forma remota a infraestructuras, robar información, facilitar ciberataques o interrumpir el suministro eléctrico. Los robots conectados también podrían servir para realizar tareas de vigilancia, recopilar información o ser controlados desde otro país.
‘La FCC ha añadido dos nuevas categorías de dispositivos a nuestra “Covered List”, lo que prohíbe la importación o venta en Estados Unidos de nuevas versiones. Dispositivos robóticos avanzados, como humanoides y cuadrúpedos fabricados en países extranjeros. Inversores de potencia fabricados en países extranjeros’, ha afirmado el presidente del organismo, Brendan Carr, en un comunicado.
La ‘Covered List’ es el registro de equipos y servicios de comunicaciones que el Gobierno estadounidense considera una amenaza para la seguridad nacional. Los productos incluidos no pueden obtener las autorizaciones necesarias de la FCC para comercializar nuevas versiones en el país.
‘Estos dispositivos podrían generar vulnerabilidades en la cadena de suministro que podrían perturbar la seguridad económica y nacional de Estados Unidos, además de crear un riesgo de ciberseguridad que amenaza la infraestructura crítica estadounidense’, señala la FCC. El objetivo, además de proteger las cadenas de suministro críticas, es reducir la dependencia de tecnologías conectadas a internet diseñadas o fabricadas en el extranjero.
La prohibición solo afecta a nuevos productos que todavía necesiten autorización. Los robots e inversores que ya habían sido aprobados podrán seguir importándose, vendiéndose y utilizándose, por lo que no habrá una retirada de los aparatos existentes.
Las empresas podrán solicitar una exención, como ya ocurre con la prohibición de routers fabricados en otros países. El procedimiento no obliga necesariamente a mejorar la seguridad del producto, pero exige explicar dónde ha sido diseñado y fabricado, además de presentar un plan para trasladar su producción a Estados Unidos. Según fuentes citadas por Reuters, la FCC podría dejar fuera de las restricciones a numerosos proveedores que no sean chinos.
China será el país más afectado porque concentra buena parte de la producción mundial de robots humanoides y domina también la fabricación de robots aspiradores e inversores solares. Empresas como Unitree, Agibot, UBTech, Leju Robotics, Engine AI y Fourier Intelligence han tomado ventaja en los primeros despliegues comerciales de humanoides.
Las versiones ya autorizadas podrán seguir vendiéndose, pero los fabricantes chinos tendrán dificultades para introducir sus siguientes generaciones. Forbes señala que quedar limitados a modelos antiguos podría hacerles perder competitividad en un sector que avanza con rapidez.
La retirada de estos competidores favorecerá a compañías estadounidenses como Tesla, Figure AI, Agility Robotics y Apptronik, que preparan robots humanoides para fábricas, almacenes y otros usos comerciales. Menos competencia podría facilitarles el acceso al mercado, aunque también reducirá la presión para mejorar sus productos y bajar los precios.
El Gobierno chino ha condenado la decisión y ha acusado a Estados Unidos de politizar el comercio y la tecnología mediante ‘pretextos infundados’. Pekín ha advertido de que tomará las medidas necesarias para proteger los intereses de sus empresas y ha reclamado una mayor cooperación internacional en inteligencia artificial en lugar de nuevas restricciones.
Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
